Deshidratación en un niño

¡Estos síntomas deberían preocuparte!

Como padres, cuidamos constantemente de nuestros hijos. Queremos satisfacer todas sus necesidades, apoyar su desarrollo y garantizar un comienzo saludable. Gracias a ello, el plato infantil incluye verduras crujientes y ricas en vitaminas, pescado repleto de ácidos grasos buenos, proteínas de alta calidad y cereales integrales. Sin embargo, ¿son estos los únicos elementos que debemos cuidar para garantizar que los niños reciban lo mejor en su alimentación?

Hay una cuestión que muchos padres olvidan: beber la cantidad adecuada de líquidos, principalmente agua. La deshidratación en los niños no sólo les hace sentir peor, sino que también puede suponer una amenaza real para la salud de niños y adultos. ¿Cómo se ven los síntomas de la deshidratación en un niño? ¡Comprobemos!

El agua: fuente de vida

Sin agua, la vida en nuestro planeta sería imposible. Nos rodea casi por todos lados. También es el componente principal de nuestro cuerpo. Incluso una pequeña pérdida puede causar efectos muy negativos para la salud.

El agua está presente en nuestra dieta de varias formas. Principalmente como:

  • agua mineral y de manantial;
  • jugos;
  • té;
  • café;
  • productos lácteos;
  • verduras;
  • fruta[1];
  • sopas.


[1] Hidratación adecuada: la clave para una buena salud - Sitio web del Fondo Nacional de Salud (nfz.gov.pl)

Consumo de agua: ¿cuánta debemos beber?

Los médicos y científicos nos recuerdan constantemente que debemos beber cantidades adecuadas de agua todos los días. ¿Pero qué significa esto realmente? ¿Cuáles son las normas para personas de diferentes edades, géneros y niveles de actividad?

Los más jóvenes, los bebés, deberían beber entre 100 y 190 ml de agua al día por cada kilogramo de cuerpo. La mayoría de los líquidos que se suministran a esta edad provienen de la leche materna o de una fórmula especial adaptada a las necesidades de los bebés.

Los niños un poco mayores y los adultos tienen mayores necesidades de consumo de agua:

  • de 1 a 3 años – 1250 ml;

  • de 4 a 6 años – 1600 ml;

  • de 7 a 9 años – 1750 ml;

  • niños de 10 a 12 años – 2100 ml;

  • niñas de 10 a 12 años – 1900 ml;

  • niños de 13 a 15 años – 2350 ml;

  • niñas de 13 a 15 años – 1.950 ml;

  • niños de 16 a 18 años y hombres adultos – 2500 ml;

  • niñas de 16 a 18 años y mujeres adultas – 2000 ml[1].


[1] phe-2013-4-766.pdf (phie.pl)

¿Cómo afecta el consumo de agua al organismo?

Necesitamos agua todos los días. Afecta la homeostasis agua-electrolitos y ácido-base. Nos ayuda a termorregular nuestro cuerpo, reduciendo el riesgo de sobrecalentamiento.[1].

Los síntomas de deshidratación en niños y adultos se pueden observar con bastante rapidez. Una pequeña pérdida (aprox. 2-3%) es suficiente para provocar consecuencias muy desagradables, entre ellas:

  • problemas con la memoria a corto plazo;
  • reducir el volumen y aumentar la densidad de la sangre;
  • disminución de la concentración;
  • cansancio;
  • dolor de cabeza;
  • problemas para hablar;
  • aumento de la temperatura corporal;
  • falta de apetito[2].

Los efectos de un consumo insuficiente de agua suponen una amenaza para la salud y, en casos extremos, también para la vida.


[1] phe-2013-4-766.pdf (phie.pl)

[2] Ibídem

Deshidratación en bebés y niños pequeños: síntomas preocupantes

Los niños, debido a que su cuerpo está compuesto principalmente de agua, sienten mucho más rápido los efectos de una ingesta insuficiente de líquidos. También tienen un riesgo mucho mayor de deshidratación. También es problemático detectar tal estado en los más jóvenes, que aún no son capaces de transmitirnos sus sentimientos. Por eso debemos estar atentos y vigilar de cerca a nuestros hijos.

Si notamos alguno de los siguientes síntomas de deshidratación, debemos observar a nuestro hijo y contactar con un médico lo antes posible si aparecen más indicios:

  • irritabilidad y mal humor;
  • labios agrietados;
  • mucha más sed de lo habitual;
  • olor desagradable al aliento;
  • orina oscura con un olor acre y fétido;
  • piel seca;
  • mucosa oral seca;
  • respiración rápida;
  • fontanela hundida;
  • globos oculares hundidos y rasgos faciales afilados[1].


[1] Deshidratación en niños: ¿cómo comprobar si su hijo está deshidratado? - Guía Géminis

Efectos a largo plazo de la deshidratación en niños.

El consumo insuficiente de agua provoca efectos muy desagradables, incluso a largo plazo. Son mucho más difíciles de tratar, por lo que deberíamos prestar aún más atención a una cantidad adecuada de líquidos en la dieta de nuestros hijos.

Un estado prolongado de deshidratación tiene graves consecuencias, que incluyen trastornos metabólicos, cardiovasculares y del sistema nervioso central. También puede provocar la formación de cálculos renales.[1].


[1] Síntomas, causas y efectos de la deshidratación en niños y bebés (1000dni.pl)

Deshidratación en un niño: ¿cómo prevenirla?

Cuidar una correcta hidratación a diario no es complicado. Bastan unos sencillos pasos para desarrollar en los niños el hábito de beber agua saludable y refrescante.

Si queremos que nuestro hijo beba la cantidad adecuada de líquidos cada día, asegurémonos de que siempre tiene agua a mano. Utilicemos botellas de agua cómodas, vasitos con sorbete o aquellos con pajita para garantizar que niños y adultos tengan acceso constante a los líquidos. Si un niño ve una botella de agua llena de agua, hay más posibilidades de que recuerde hidratarse. También es una gran idea utilizar botella reutilizable con filtro reemplazable. Gracias a él, un niño en edad escolar puede añadir agua fácilmente durante largas horas de clase o utilizar manantiales públicos, p. en un parque.

Recordemos también dar un buen ejemplo. Los niños aprenden principalmente por imitación. Llevando un estilo de vida saludable, practicando deporte, comiendo productos no procesados ​​y bebiendo cantidades adecuadas de agua, mostramos a nuestros hijos el comportamiento correcto. Si preferimos bebidas azucaradas, carnes grasas y galletas llenas de aditivos alimentarios, será difícil convencer a nuestros hijos de que se comporten de manera diferente a los nuestros.

A muchos niños no les gusta el sabor del agua, especialmente si ya han aprendido acerca de las bebidas coloridas. Sin embargo, esto no significa que estemos en desventaja a la hora de una hidratación saludable de nuestros hijos. Podemos elegir aditivos saludables que diversifiquen el sabor del agua, por ejemplo:

  • fruta fresca y congelada, p.e. frambuesas, fresas, uvas, arándanos, frambuesas, limones, naranjas;
  • hierbas, p.e. menta;
  • verduras, p.e. pepino.

Cuando nuestros hijos no se imaginan las bebidas sin gas, podemos utilizar: saturador. Utilizándolo podremos llenar de gas el agua del grifo fácilmente. Los aditivos propuestos anteriormente le darán al agua un sabor interesante, ¡y beberla se convertirá en un verdadero placer refrescante y lleno de burbujas!

Existen muchos beneficios al desarrollar buenos hábitos de consumo de agua. Los niños que beben suficientes líquidos tienen menos probabilidades de ser obesos.

Y si quieres aprender cómo enseñar a los niños a vivir sin residuos, lee nuestro artículo "Ecología para niños" >>>