Cuidar una correcta hidratación a diario no es complicado. Bastan unos sencillos pasos para desarrollar en los niños el hábito de beber agua saludable y refrescante.
Si queremos que nuestro hijo beba la cantidad adecuada de líquidos cada día, asegurémonos de que siempre tiene agua a mano. Utilicemos botellas de agua cómodas, vasitos con sorbete o aquellos con pajita para garantizar que niños y adultos tengan acceso constante a los líquidos. Si un niño ve una botella de agua llena de agua, hay más posibilidades de que recuerde hidratarse. También es una gran idea utilizar botella reutilizable con filtro reemplazable. Gracias a él, un niño en edad escolar puede añadir agua fácilmente durante largas horas de clase o utilizar manantiales públicos, p. en un parque.
Recordemos también dar un buen ejemplo. Los niños aprenden principalmente por imitación. Llevando un estilo de vida saludable, practicando deporte, comiendo productos no procesados y bebiendo cantidades adecuadas de agua, mostramos a nuestros hijos el comportamiento correcto. Si preferimos bebidas azucaradas, carnes grasas y galletas llenas de aditivos alimentarios, será difícil convencer a nuestros hijos de que se comporten de manera diferente a los nuestros.
A muchos niños no les gusta el sabor del agua, especialmente si ya han aprendido acerca de las bebidas coloridas. Sin embargo, esto no significa que estemos en desventaja a la hora de una hidratación saludable de nuestros hijos. Podemos elegir aditivos saludables que diversifiquen el sabor del agua, por ejemplo:
- fruta fresca y congelada, p.e. frambuesas, fresas, uvas, arándanos, frambuesas, limones, naranjas;
- hierbas, p.e. menta;
- verduras, p.e. pepino.
Cuando nuestros hijos no se imaginan las bebidas sin gas, podemos utilizar: saturador. Utilizándolo podremos llenar de gas el agua del grifo fácilmente. Los aditivos propuestos anteriormente le darán al agua un sabor interesante, ¡y beberla se convertirá en un verdadero placer refrescante y lleno de burbujas!
Existen muchos beneficios al desarrollar buenos hábitos de consumo de agua. Los niños que beben suficientes líquidos tienen menos probabilidades de ser obesos.
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